Introducción:

Un escritor sefaradí, Isaac Levy; expresó en un intento por definir Sefaradí que si le preguntásemos a un judío español qué significa Sefarad para él, se le iluminaría el rostro, al principio con orgullo y luego con tristeza contestaría: Una forma de vida. ¿Qué es esto que tantos siglos después, todavía une a los descendientes de los judíos españoles y portugueses, dispersos por diferentes países? Los Sefaradim han estado unidos por cientos de años, por una forma de vida, por una cultura en común y por un idioma...

Aquellos que abandonaron España a fines del S. XIV y durante el siglo XV hablaban una forma del español de Castilla de ese tiempo que se mezcló luego con palabras y frases del turco, griego, árabe, italiano, francés y hebreo. Este lenguaje peculiar de base española, congelado en el tiempo, es comúnmente llamado ladino. 

El ladino era la lengua hablada por muchos de los descendientes de los inmigrantes judeo-españoles.

Este era escrito hasta tiempos recientes sólo en caracteres hebreos.

Una colección de cuentos, costumbres, rituales, canciones, proverbios, tradiciones – una forma de vida. 

Por cientos de años los Sefaradim conservaron los principales elementos de su forma tradicional de vida que se había desarrollado antes de la expulsión. 

Los eventos de la vida eran celebrados con ricas costumbres que fueron consagradas por el tiempo, conservadas de generación en generación, en una época en la cual los relatos y las tradiciones orales no sólo entretenían sino que conformaban una parte esencial de la experiencia de la vida del individuo.  Miles de historias y dichos se transmitieron, a menudo siendo alterados y adornados en la transmisión. 

La Música  era un elemento siempre presente en la vida diaria, tanto en las celebraciones como en el círculo privado familiar.

Uno de los productos de la cultura sefaradí son las famosas baladas o romanzas. Y éstas eran la versión judía de las baladas españolas de la Edad Media. Estas baladas en ladino fueron cantadas de generación en generación, canciones de amor y caballería, virtud y fe, personificadas por reyes, reinas y princesas, reflejan temas judíos y no-judíos y conforman un vehículo de extrema importancia en la cultura Sefaradí. 

La tenacidad y la determinación que se creó por la experiencia de persecución y de vida oculta, invistieron la identidad Sefaradí con un orgullo y una dignidad que fueron conservados por generaciones.

Uno de los mejores atributos de los judíos Sefaradíes: Una mente abierta hacia la cultura general.

Durante cientos de años se desarrollo una cultura Sefaradí distinta -una cultura esencialmente judía- un reflejo muy especial de esa cultura, con sus propios sabores, tonos y colores. 

– Esto eran los Sefaradim, por lo menos hasta el siglo XX. –

Una de las tragedias de la vida judía en nuestro siglo es que muchos de los elementos tradicionales y distintivos de la cultura judía han desaparecido y esto es valido para toda la cultura judía en general y también para la forma de vida sefaradí en el contexto de la cultura judía. En gran medida es el resultado de la vida en una moderna cultura de masas, inhospitalaria a expresiones culturales tradicionales y particulares.

Mucho de lo que una vez existió, ahora se ha perdido. Muchos de los elementos de la cultura Sefaradí pueden ser hallados en libros y en museos, y relativamente pocas de las ricas fibras que componen el tapiz Sefaradí, han sobrevivido en la vida cotidiana de las personas.

De todas formas, existen aún retazos en mayor o menor medida, en las vidas de muchos judíos Sefaradíes de todo el mundo. 

Nuestra comunidad es uno de esos retazos, con la capacidad de recuperar hoy las fibras que conforman ese tapiz Sefaradí; aquellas que heredamos, que recibimos de boca de nuestros abuelos y de nuestra gente. 

Recopilación del libro “La Carpeta Comunitaria’’ ©Comnuidad Sefaradi, A.C. Autor Ing. David Esquenazi Menache 2,000.

Extractado del libro “Exilio J 492:2a parte”, Majón Ben Tzvi, Israel.