La belleza y el tipismo de la Judería Vieja de Cáceres, con sus calles estrechas, sus casas encaladas y luminosas y las flores en sus ventanas o en los balcones, sólo es comparable con la nobleza monumental de esta ciudad milenaria: todo un símbolo del arrimo que buscaron siempre las aljamas protectoras de los reyes o de los grandes señores. El recorrido desde la Judería Nueva, al otro lado de la Plaza Mayor, ofrece además la oportunidad de visitar, siguiendo las huellas medievales de sus vecinos hebreos, una buena parte de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.